miércoles, 26 de octubre de 2011

Here we go again

The Europeans are pushing the global banking system to the edge


Objetivo: obtener la solución de la crisis zona euro mediante los economistas europeos, sus propuestas y analizar cuál es la más indicada.

Introducción: Los banqueros europeos han estado diciendo que las cosas están bien desde hace semanas, así como su exposición a la deuda con países de la eurozona estrangula a su acceso al financiamiento.  La cantidad de dinero aparcado en el Banco Central Europeo (BCE) ha subido a máximos de 15 meses ya que los bancos han frenado los préstamos entre sí. Los bancos se llevaron el S & P500 en funcionario de un mercado a territorio esta semana, cuando el índice cayó brevemente más de un 20% por debajo de un conjunto de alta en abril.

La razón central de preocupación es la zona del euro: una serie de incumplimientos que habría desatar una devastación, lo que provocó grandes pérdidas a los bancos europeos de bonos del gobierno explotaciones, ya su vez, cualquiera que amenace expuestos a los bancos.

Los componentes de una solución inmediata a la crisis de la zona euro, mucho propuesto por este diario, se conocen bien. En primer lugar, crear un cortafuegos alrededor de otras de la zona euro-miembros como Italia y España que son solventes, pero necesita ayuda para financiar sus deudas, en segundo lugar, recapitalizar el sistema bancario europeo, que ha hecho mucho menos desde el año 2008 para fortalecer sus defensas de Estados Unidos, y tercero, permitir a Grecia, evidentemente insolvente, por defecto de forma ordenada.

Francia y Bélgica puede ser capaz de estar detrás de Dexia, pero el apoyo a los sistemas de toda la banca está más allá de la capacidad de muchos soberanos. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF), rescate de la zona euro de fondos, debe llevar a cabo inyecciones simultáneas de capital en los bancos de la región tan pronto como pueda.

Conclusiones: el presidente saliente del BCE, lo describe como la peor crisis Europa ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial, pero la institución que dirige no está dispuesta a responder de la misma. Es de mala gana seguir comprando bonos del gobierno en sí, y no está impresionado por las sugerencias de que debería aumentar la potencia del fuego de la EFSF por los préstamos a la misma. Los políticos se están retorciéndose para tratar de fortalecer el EFSF sin depender del BCE.


Citación:


http://www.economist.com/node/21531467, (2011), Here we go again,The economist.

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